Yoga

   El YOGA es una tradición milenaria que busca el desarrollo y perfeccionamiento del ser humano en todos sus niveles: físico, mental, emocional y espiritual.

   A pesar de que se trata de  todo un sistema filosófico, una de sus características más relevantes es que el yoga es capaz de descender a nuestra realidad concreta y ofrecernos una PRÁCTICA a partir del punto en el que nos encontramos: una combinación de ejercicios que podemos realizar cada uno, la cual  nos permitirá alcanzar progresivamente estados de mayor bienestar y compromiso con nosotros/as mismos. Para ello existe un amplio abanico de ejercicios psicosomáticos que se agrupan en las diferentes técnicas de yoga, dentro de las cuáles la más conocida es Âsana: los ejercicios o posturas de yoga, que han de ejecutarse con atención (mantener una atención tranquila y constante durante la práctica es lo que marca la diferencia respecto de otras técnicas corporales).  Pero también resulta muy beneficioso aplicar en combinación con âsana, otras técnicas de yoga como prânâyâma (ejercicios respiratorios), mudrâ (gestos), meditación o canto védico (mantras).

  El yoga es una disciplina que, aunque no se califica como médica o psicológica, sí proporciona poderosas y eficaces experiencias corporales que dan vigor al cuerpo, al tiempo que  suministra un marco en el que el psiquismo de la persona puede estructurarse y equilibrarse. La práctica de yoga nos reporta numerosos beneficios sobre la salud si hay un compromiso de regularidad. Ayuda a tonificar la musculatura en general, mejora los dolores de espalda, corrige las malas posturas,  desarrolla la capacidad de relajación y optimiza la calidad de la respiración. A nivel psicológico y emocional, aumenta la capacidad de concentración, reduce la ansiedad,  mejora el estado anímico y ayuda a recuperar la energía perdida. En definitiva,  permite recuperar el equilibrio y armonía imprescindibles para que se abra paso en nosotros la sensación de bienestar general.

  La línea VINIYOGA trata de adaptar el yoga a cada persona en concreto (y no al contrario) según sus características generales (edad, forma física, aspiraciones…) y también en función del momento concreto en el que se va a practicar.  Se trata de responder a las necesidades de cada practicante a través de posturas y ejercicios de una manera progresiva, flexible, introduciendo las adaptaciones individuales que sean necesarias de acuerdo a sus posibilidades. Por ello no se da tanta importancia a alcanzar la ejecución ortodoxa o perfecta de cada postura como a respetar el principio y función que cada postura de yoga tiene. Cuando una postura a alguien le resulta demasiado intensa o exigente, sólo su adaptación permite que la postura siga cumpliendo su función para esa persona y por tanto que su práctica le reporte los beneficios correspondientes.

  Otro elemento esencial, en el yoga en general y en el viniyoga en particular, es el papel predominante que juega la respiración. No sólo porque en cada sesión de yoga normalmente se practican ejercicios respiratorios específicos (prânâyâma), sino porque todos los movimientos corporales se realizan acompasándolos con las diferentes fases de la respiración (inspiración, espiración y retenciones en lleno y en vacío) y ajustando la rapidez o lentitud del movimiento al propio ritmo respiratorio del practicante.  La respiración es el eje de toda la práctica, haciendo posible que la atención se mantenga en lo que está ocurriendo en nosotros en cada momento, y más precisamente, permite focalizar y dirigir la atención hacia lo que se experimenta en cualquier parte del cuerpo o hacia  las emociones o sensaciones psicológicas que están teniendo lugar. No es casualidad que según una de las definiciones clásicas,  yoga es poder dirigir la mente sin distracciones ni interrupciones hacia lo que estamos realizando ahora. Practicar durante la sesión el estar presentes con todo nuestro ser en cada postura o ejercicio, nos ayudará después a que nuestra atención esté bien enfocada en cualquier actividad que realicemos en nuestra vida cotidiana.

      Consejos para comenzar la práctica de Yoga

  Para comenzar, en realidad, no hacen falta ninguna forma física ni edad, no más requisitos que la intención y el compromiso con la práctica.  Siempre que puedas, es recomendable que practiques dos días a la semana, notarás antes sus beneficios sobre tu salud. . Si tienes cualquier problema físico, comunícaselo al profesor antes de comenzar. Si durante la sesión aparece alguna molestia, interrumpe el ejercicio y comunícalo en ese momento. Durante la menstruación y el embarazo hay que hacer algunas adaptaciones en la práctica que el profesor te indicará.

Impartido en este centro por Jesús Gonzalez Aliende

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